jueves, mayo 07, 2009

La Vida Loca?


Quienes afirman que los gays tenemos una existencia desordenada, un tanto caótica y de pronóstico incierto, seguramente no tienen ni idea de como transcurre un día cualquiera en un hogar típico de clase media formado por una mujer trabajadora, un niño grande (entiéndase esposo), dos pequeños demonios (entiéndase adorables hijos), mas un perro de raza indefinida y mirada triste.

Durante la Semana Santa estuve con Mi Hombre y toda su familia en la casa de mi "cuñada", una paisa de armas tomar que echó raíces en la capital hace ya varios años y finalmente pudo cumplir el sueño de acoger a toda la tropa bajo su propio techo.

Yo hace mucho tiempo que vivo independiente y había olvidado ciertos detalles de la convivencia familiar tales como tener que esperar turno para el baño o el desayuno; y ni que decir de la compleja tarea de llegar a un concenso entre 17 personas sobre el mejor lugar de la carretera para almorzar.

Debo admitir que tomar decisiones entre adultos es una cosa, pero conducir un grupo de niños inquietos y caprichosos no es asunto para débiles; además si tenemos en cuenta toda la parafernalia asociada que incluye pañales, ropa extra, artículos de aseo, chucherías para el camino y todo lo demás que pudiere hacer falta, uno entiende que ser padre requiere un nivel de compromiso a toda prueba, además de voluntad, paciencia y dosis infinitas de amor.

Los niñas serán adorables (pero de lejitos); mi gran debilidad son los niños (siempre y cuando tengan de 18 años en adelante).

No puedo negar que disfruté en grande el paseo, sin embargo reafirmo mi convicción de que la vida hogareña con esposa, hijos y perro no fué hecha para mi.

Para rematar unas cuantas fotos para el recuerdo.


Espejo de Agua en la Catedral de Sal de Zipaquirá: simplemente hermoso!!




El Nacimiento de Jesús en la Catedral de Sal: No soy especialmente devoto, pero este lugar tiene una energía muy especial que invita a la reflexión y el recogimiento.




Plaza del Minero en Zipaquirá: una pequeña parte de la tropa, (yo tomé la foto)


Valle de Sopó al Norte de la Sabana: Uno con una casa de esas y semejante vista todos los días seguramente no tendría necesidad ni paciencia para andar de culipronto en cuanto antro de mala muerte le resulta para ir de juerga.



El Norte de Bogotá desde el mirador de la Calera: Me cuentan que en días claros se alcanzan a ver los picos nevados de la Cordillera Central, tendré que regresar y comprobarlo por mi mismo.

Y todavía existen quienes no se sienten a gusto en esta maravilla de ciudad!!

Posdata: Pueda ser que este nuevo cuento de la Fiebre Porcina no haga mella en la animada vida nocturna de la Capital, porque no me imagino ir de rumba a Theatrón o al Sungay en Cha-Cha y encontrarlos vacíos; mucho menos caminar por las calles de Chapigay y ver a los muchachos andando de tapabocas.

Que Dios Guarde a mis parceros Bogotanos de la Gripa, los Trancones y de su farandulero Alcalde... Aunque la verdad creo que ni siquiera el Todopoderoso podrá evitarles la molestia.

SE LES QUIERE!!!