jueves, noviembre 12, 2009

Ich bin ein Berliner - Yo También Soy Berlinés.


El pasado 9 de noviembre se conmemoraron los 20 años de la caída del Muro de Berlín, un acontecimiento culminante de La Guerra Fría en los días cuando el Bloque Comunista se desplomaba como castillo de naipes.

No escribiré sobre lo obvio que ya fue ampliamente reseñado en las noticias por estos días; ni tampoco sobre mi admiración por el Pueblo Alemán; mas bien aprovecharé este acontecimiento para hacer una reflexión sobre la Libertad.

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Ser libre significa algo mas que hacer lo que nos venga en gana o ir adonde nos provoque; es a mi modo de ver, tomar conciencia de la posibilidad de escoger lo que a nuestro juicio es mas conveniente, ejerciendo de manera autónoma nuestra voluntad y ajenos a prejuicios, imposiciones o creencias de otros.

A nivel social y político La Libertad tiene cabida en los sistemas democráticos, donde la exposición y debate de la ideas, la igualdad ante la Ley y el respeto al derecho de los pueblos a elegir su propio destino es honrado, defendido y promovido.

Dentro de la comunidad LGBT, el concepto adquiere una especial relevancia, ya que las circunstancias propias de nuestra condición exigen romper con los cánones establecidos para redefinir los esquemas que nos fueron inculcados desde niños sobre lo correcto, apropiado y socialmente aceptado.

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A lo largo de la historia aparecen momentos que marcan el curso de toda una generación, en los cuales las ideas y la materialización de los sueños hacen creer que cualquier cambio es posible; tal y como lo vivió la juventud durante El Mayo Francés del 68 con sus revueltas estudiantiles; Los Alemanes en el 89 o la comunidad homosexual en Los Distrubios de Stonewall del año 69.

En cada uno de estos momentos el reclamo fundamental fue uno solo: Libertad.

El mundo actual que se debate entre La Lucha contra el Terrorismo o la preservación de las Libertades individuales; cuando los líderes no consiguen llegar a un concenso para luchar contra el calentamiento global sin sacrificar el desarrollo; y cada gobierno hace esfuerzos por recuperar su economía de la crisis generada por los excesos de un Capitalismo codicioso, depredador e insaciable; se hace patente revisar los acontecimientos de aquellos momentos de la verdad que hicieron posibles los grandes cambios.

Las palabras del presidente Kenedy frente al muro de Berlin en junio de 1963, en uno de sus mejores y mas emotivos discursos siguen vigentes ahora mas que nunca.




Hace 2000 años, lo mejor que uno podía decir era Civis romanus sum [yo soy un ciudadano romano]. Hoy, en el tiempo de la Libertad, el mayor alarde es proclamar 'Ich bin ein Berliner'… Todos los hombres libres, no importa donde vivan, son ciudadanos de Berlín, y por tanto, como hombre libre, me enorgullezco hoy de decir 'Ich bin ein Berliner!'...

... la Libertad tiene muchas dificultades y la Democracia no es perfecta, pero nunca hemos tenido que levantar un muro para retener a nuestro pueblo dentro, impidiendo así que abandone nuestra causa."



A pesar de los grandes cambios que han sucedido en los últimos 20 años la hoy reluciente Puerta de Brandemburgo se levanta no solamente como el ícono mas representativo de la capital alemana; es también un permanente recordatorio que ninguna ideología, régimen o dogma podrá doblegar el espíritu humano y su deseo de Libertad.



Ich bin ein Berliner - Yo También Soy Berlinés.